Hoteles en Teruel


                              loshotelesde.com
Inicio  >  Guia de Teruel
Rutas por Teruel
Teruel Villa Medieval

Iniciamos nuestro recorrido en la Plaza de la Catedral, centro religioso y civil de la Villa, en la que se encontraban las Casas del Consejo y la Cárcel. También a ella se abría el principal edificio religioso, la antigua parroquia de Sta. Mª de Mediavilla. Ascendida al rango de Colegiata en 1342 y Catedral en 1587, en el que se reunía el Concejo en pleno, beneficiándose con parte del botín de las cabalgadas. Los privilegios de los que gozaba y la sucesiva elevación de categoría marcarán un notable ritmo constructivo que irá enmascarando las estructuras originales. A pesar de ello, se pueden admirar dos elementos emblemáticos del Teruel Medieval: la torre-campanario y la techumbre. Esta torre mudéjar (1257-58) es el fruto de una síntesis de tendencias: el gusto de los cristianos por el arte islámico, el gótico emergente y los últimos influjos del románico. Se trata de una perfecta conjunción cromática del color terroso de sus ladrillos; del verde y morado de los platos, azulejos y fustes de cerámica; y del blanco de la caliza de la base y las esquinas.

Datada en torno al año 1300, la techumbre de la Catedral, está formada por una armadura de par y nudillos. En su profusa decoración también se trasluce la mezcla de la influencia islámica (elementos vegetales, geométricos y epigráficos) y el gótico lineal (decoración figurada). Este interesante desfile de personajes (reyes, damas, guerreros, campesinos, letrados, etc.) y escenas (músicos, combates con seres míticos, guerra, caza, pasajes bíblicos, etc.), ha recibido diversas interpretaciones: representación sistemática de todo el saber de la época; imagen cósmica, presidida por los meses del año y las diferentes actividades humanas; temáticas vinculadas a la literatura romance, etc.

Una vez visitada la Catedral, nos dirigiremos por la C/ Santa Emerenciana hasta la Plaza Fray Anselmo Polanco, en la que se encuentra el Museo de Teruel, ocupando la Casa de la Comunidad. En las plantas 1ª y 4ª guarda una amplia colección de Cerámica decorada de Teruel, artesanía que tendrá un notable prestigio y difusión durante la Edad Media. Al igual que la techumbre de la Catedral, estas piezas sorprenderán al visitante por la riqueza y variedad del microcosmos que representan. Serán el máximo reflejo de la síntesis cultural, estando presentes elementos decorativos judíos, como la Estrella de David, o formas como el kanukiyyot (para la celebración de la "Fiesta de la Luces"); mudéjares, como la khamsa ("Mano de Fátima") o inscripciones cúficas alabando a Allah; y cristianos, como representaciones de caballeros, frailes, músicos, etc. Las piezas más originales corresponden a los ss. XII-XIV. Durante los ss. XV-XVI la llegada de influencias de otros alfares irá modificando lentamente estas tradiciones, que se romperán definitivamente con la expulsión de los moriscos (1610). 
Artesonado (Catedral)
  

Descendiendo por las calles S. Miguel y Alcañiz, llegaremos al Portal de S. Miguel o de la Traición; esta última denominación, de origen popular, se otorgó porque, según la tradición, por dicho portal penetraron las tropas castellanas de Pedro IV el Cruel el 3-V-1363, con la ayuda de un infiltrado, que les franqueó el acceso, aunque en realidad, este portal parece datar del siglo XVI. En este sector de la ciudad se conserva uno de los tramos más amplios de las murallas. Teruel, fundado como un enclave fronterizo frente al Islam, poseía un potente recinto amurallado de casi 1,9 Km. de trazado, que protegía una amplia muela de 17 ha. A partir del siglo XVIII empezarán a adosarse viviendas sobre las murallas, quedando visibles escasos segmentos. 

 
Una vez atravesado el Portal, nos encontraremos fuera de la Ciudad, sobre unas amplias rondas, inexistentes en la Edad Media, y que se formarán durante los siglos XVIII al XX. Para hacernos una mejor idea de la situación originaria de este flanco de la Villa, deberemos acercarnos hasta el Puente de la Reina; desde él podremos ver el gran desnivel que, a modo de foso natural, rodeaba Teruel. Las defensas se instalarían en el cantil de la muela, como el viejo torreón colgado sobre el espolón rocoso, parcialmente oculto por un recinto almenado realizado este siglo. Retornando a la Ronda Dámaso Torán, pasaremos bajo Los Arcos, considerado como el principal acueducto renacentista español. El tramo visible de murallas (con un recrecimiento de yeso realizado durante las Guerras Carlistas) termina en el Torreón de la Bombardera, de planta poligonal.

Frente a éste se encuentra el Arrabal, barrio cristiano extramuros, creado a mediados del siglo XIII y articulado en torno a la C/ Mayor. Este adquirió un gran desarrollo, hasta tal punto que, en 1385 albergaba más de 120 familias. En 1336-37 se le dotará de murallas propias, que se conservarán a lo largo de toda la Edad Media.
Más adelante se encuentra el Torreón de Ambeles, que es el elemento más singular del recinto amurallado. Sólido bastión de sillería, se hallaba adosado al Alcázar Real o Castillo Menor, siendo construido en un momento indeterminado entre 1475 y 1525. De planta estrellada, no existen paralelos a nivel peninsular para esta construcción. Equidistante entre éste y el Torreón de la Bombardera se encontraba el Portal de Zaragoza, el único citado en el Fuero de Teruel. Estaría formado por dos grandes torreones (uno de los cuales fue recientemente descubierto en una excavación arqueológica), flanqueados, a su vez, por otras dos torres cercanas. De estas dos últimas, sólo es visible desde la vía pública la del Rincón.

 


En la C/ Joaquín Costa, nuevamente intramuros, se inicia el que fue principal eje urbano de Teruel, que enlazaba el Portal de Zaragoza con el de Guadalaviar, pasando por la Plaza del Mercado, actual Carlos Castell. Centro mercantil de la Villa, en ella, además, se celebran los festejos (toros, justas de caballería...) y los actos fúnebres reales (con ceremonias oficiadas en las tres regiones existentes en la Ciudad, cristiana, judaica e islámica).
Si seguimos por la C/ Salvador llegaremos hasta la Torre del Salvador (datada por termoluminiscencia en 1311+-55), restaurada en 1993 y única cuyo interior es visitable.

La Judería y la iglesia de San Pedro

Subiendo por las calles L. García Esteban y C. Fortea, pasaremos junto a la Oficina de Turismo. Casi enfrente de ésta, se abre un estrecho callejón, desde cuya entrada tendremos una bella vista de la Torre de San Pedro. Antes de llegar al campanario, se encuentra el Mausoleo de los Amantes en el que reposan sendas momias, exhumadas en 1555, que parecen corresponder a Juan (o Diego) Martínez de Marcilla e Isabel de Segura. Su trágica historia se desarrollará entre 1212 y 1217, menos de medio siglo después de la fundación de Teruel.

La Iglesia de San Pedro fue construida entre 1319 y 1392, destacando la riqueza ornamental exterior de su ábside. Más incierta es la datación de la torre-campanario, cuyos rasgos arcaizantes y recientes fechaciones por termoluminiscencia (1103+-95) han permitido apuntar la posibilidad de que fuese realizada a mediados del s. XIII, incluso quizás con anterioridad a la Torre de la Catedral. Ambos elementos, iglesia y torre, constituyen el conjunto más armónico del mudéjar turolense. 
 
 

Si subimos por la empinada C/ Harcembush penetraremos en la vieja Judería, situada al abrigo del Alcázar Real, en la zona más alta de la Villa. No en vano, los judíos eran siervos del Rey, según el Fuero de Teruel, encontrándose bajo su protección. Disponían de dos sinagogas (una de ellas construida en 1387) y enterraban a sus muertos con ricos ajuares en los Llanos de Santa Lucía, según se ha podido testimoniar arqueológicamente. A finales del s. XIII se estima que la aljama turolense estaría formada por unas 45 familias. En 1412, S. Vicente Ferrer presionará a los Jurados de Teruel en favor de la segregación de los judíos, asignándoles un espacio concreto, delimitado por un muro. Otro luctuoso suceso fue la implantación de la Inquisición, que se hizo por la fuerza de las armas, ante la oposición de los turolenses y que condujo a un primer Auto de Fe en 1485, en el que fueron quemados nueve cristianos, acusados de herejes y judaizantes. Siete años después, la expulsión general llevará al destierro a unos 200 judíos de Teruel.
Siguiendo por la estrecha C/ Judería llegaremos hasta la C/ Abadía, en la que se situaba el Portal Nuevo. Saliendo a la Ronda de Ambeles, podremos contemplar el Torreón de San Esteban, de planta circular.

La Morería, San Martín Y Los Franciscanos

Si tomamos la estrecha C/ Santiago llegaremos a una plaza en la que ubicaron las Casas del Rey o Castillo Mayor, cedido desde 1367 para Convento de Santa Clara. Frente a éste se encontraba la Iglesia de Santiago, que era la parroquial más pequeña de la Ciudad, destruida durante la Guerra Civil. En sus proximidades, la Plaza de Pérez Prado está todavía más transformada respecto a la Edad Media. En ella se encontraba la Iglesia de San Marcos, el Estudio de Artes y la Mezquita, convertida en Convento de los Trinitarios en 1493 y actualmente desaparecido. En torno al edificio religioso musulmán y, especialmente, en la C/ Andaquilla, se extendía el barrio mudéjar intramuros, que debía estar densamente poblado (más de 50 familias en 1385). 



El elemento más destacado de la Plaza es la Torre de San Martín (1315-16), situada a escasa distancia del Portal de Daroca, torre-puerta acodada parcialmente destruida. Bajando por la Cuesta de la Andaquilla llegaremos al Convento de los Franciscanos. Edificio gótico de sillería de gran calidad, iniciado en 1392, es el perfecto contrapunto a la arquitectura mudéjar en ladrillo. En torno a él se encontraba el Rabalejo, pequeño barrio cristiano (unas 10 familias en 1385).